¿QUIÉN FUE THEO PEETERS? - El blog de CerQana

¿QUIÉN FUE THEO PEETERS? Neurolingüista especializado en los desórdenes del espectro autista

¿QUIÉN FUE THEO PEETERS?

Theo Peeters fue un neurolingüista belga especializado en los desórdenes del espectro autista y una de las autoridades mundiales en éste campo. Desgraciadamente, falleció el pasado 2 de marzo.  Fue el primero en afirmar que el autismo no tiene cura porque NO es una enfermedad. 

Peeters enfatiza principalmente la importancia del entendimiento de la “cultura del autismo”, de empatizar completamente con los individuos en el espectro.

LIBROS

Escribió muchos libros dedicados al autismo, a destacar:

  • La fortaleza estallada
  • El autismo: de la comprensión teoórica a la intervención educativa
  • El autismo: aspectos educativos y mnédicos, en colaboration con el Profesor Christopher Gillberg

Os dejamos, además, un decálogo para familiares y profesionales que trabajan con personas con TEA.

DECÁLOGO

1. Sentirse atraído por las diferencias

Pensamos que ser un “aventurero mental” ayuda a sentirse atraído por lo desconocido. Hay personas que temen las diferencias, otras se sienten atraídas y quieren saber más sobre ellas.

2. Tener una imaginación viva

Es casi imposible comprender lo que significa vivir en un mundo literal, tener dificultades en ir más allá de la información recibida, amar sin una intuición social innata. Para poder compartir la mente de una persona autista, que padece un problema de imaginación, se debe tener, en compensación, enormes dosis de imaginación.

3. Capacidad para dar sin obtener la acostumbrada gratitud

Se tiene que ser capaz de dar sin recibir mucho a cambio, y no sentirse decepcionado por la falta de reciprocidad social. Con la experiencia, la persona aprenderá a detectar formas alternativas de dar las gracias, y la gratitud de muchos padres a menudo le compensará con creces.

4. Estar dispuesto a adaptar el propio estilo atural de comunicarse y de relacionarse 

El estilo que se requiere está mas ligado a las necesidades de la persona con autismo que a nuestro grado espontáneo de comunicación social. Esto no es fácil de lograr y requiere muchos esfuerzos de adaptación, pero es importante reflexionar acerca de qué necesidades estamos atendiendo.

5. Tener el valor de “Trabajar sólo en el desierto”

Especialmente cuando se empiezan a desarrollar servicios específicos en un área. Hay tan poca gente que comprende el autismo, que un profesionaal motivado corre el riesgo de ser criticado en vez de aplaudido por sus enormes esfuerzos. Los padres han sufrido este tipo de críticas antes, por ejemplo, cuando escuchas cosas como “todo o que necesita es disciplina”, ” si fuese mi hijo…”, etc.

6. No estar nunca satisfecho con el nivel de conocimientos propios

Aprender sobre el autismo y sobre las estrategias educativas mas adecuadas es un proceso continuo, ya que el conocimiento en ambos campos evoluciona continuamente.  La formación en autismo nunca se acaba y el profesional que crea que ya la tiene, en verdad “la pierde”.

7. Aceptar el hecho de que cada  pequeño avance trae consigo un nuevo problema

La gente tiene tendencia a abandonar los crucigramas si no pueden resolverlos. Esto es imposible en el  autismo.  Una vez que se empieza, se sabe que el trabajo de “detective” nunca se acaba.

8. Disponer de capacidades pedagógicas y analíticas extraordinarias

El profesional tiene que avanzar poco a poco y utilizar soportes visuales de manera individualizada.  Hay qye realizar evaluaciones con tanta frecuencia que uno debe adaptarse constantemente.

9. Estar preparado para trabajar en equipo

Debido a la necesidad de una aproximación coherente y coordinada, todos os profesionales deben estar informados de los esfuerzos de los demás, así como de los niveles de ayuda proporcionados.  Esto incluye a los padres, especialmente cuando el niño es pequeño.

10. Humildad

Uno puede llegar a ser “experto” en autismo en general, pero los padres son los expertos sobre su propio hijo y se debe tener en cuenta su experiencia y conocimiento. En e autismo no se necesitan profesionales que quieran permanecer en  su “pedestal”. Cuando se colabora con los padres es importante hablar de los éxitos, pero también admitir los fracasos (“por favor,  ayúdeme”). Los padres también tienen que saber que el experto en autismo no es un Dios del Olimpo.

 

 

 

 

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