EL PODER DE LA INVISIBILIDAD - El blog de CerQana

EL PODER DE LA INVISIBILIDAD El diagnóstico que atrapa

Hoy tenemos una invitada especial en nuestro blog, Blanca. Ella es mamá de tres peques, uno de ellos con TEA. En unas pocas líneas nos relata cómo a veces una persona es juzgada por su diagnóstico, unas siglas que atrapan y que, para ojos del resto, se convierten en tu identidad. Gracias Blanca por tu testimonio 🙂

Hay veces que miro hacia atrás y casi no puedo creer que hayan pasado once años desde aquel día. “Busque usted en Internet la sintomatología de su hijo y me trae la peor y la mejor suposición” Imaginad a una madre primeriza con un bebé en brazos, en la consulta de una psicóloga escuchando estas palabras.

Desde aquel día he pasado por tantos especialistas, fases, siglas, peleas, luchas, tristezas y alegrías que es difícil saber qué será de todo esto mañana.

Pero en todos estos años hay un punto en común: la discapacidad mental/ intelectual de mi hijo nos ha dado un poder increíblemente molesto, el de la invisibilidad. “¡Pero si no se le nota!, ¡pero si va al cole “normal”!, ¡pero si tienes que estar agradecida!” Mientras, tú te has convertido en una pseudoespecialista en terapias, medicaciones, derecho, periodismo, y sólo deseas ser una madre como las demás para que tu hijo se sienta un niño como los demás.

Mi hijo mayor tiene 12 años. A estas alturas alrededor de él flotan inciertos diagnósticos como TEA, TRA, TDA, TGD, y algunas otras coletillas. Es un chico maravilloso, trabajador, cariñoso, listo y sensible, pero me cuesta hacer ver, sobretodo a las instituciones educativas y de salud, lo que yo veo. Ellos sólo ven un expediente y resultados que se puedan cuantificar en lo que, hasta ahora, se ha considerado “normal”.

Y al resto del mundo que no vean al “angélico” o al “chico especial”, o en el peor de los casos, al repetidor o al problemático.

Un diagnóstico como cualquiera de los anteriores te diluye como “mamá de” junto con tu hijo en un mar de papeleos y explicaciones, de luchas y desencuentros.

Y por eso hoy agradezco esta oportunidad de hacerme visible y de darle a mi hijo el sitio que se merece. No le mires como al “bicho raro”, acércate, pregunta, comparte experiencias, verás que, después de todo, tenemos mucho en común, y que la discapacidad está en los ojos del que mira. Juntos sumamos, todos sumamos.

Blanca

Podéis encontrarla en facebook como Blanca Baeyens

 

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