CONTACTO VISUAL EN EL AUTISMO - El blog de CerQana

CONTACTO VISUAL EN EL AUTISMO
¿Debemos insistir en que aprendan a hacer contacto visual?

CONTACTO VISUAL

Algunas personas con autismo evitan el contacto visual de forma activa, y cuando éste se da, la persona  se pone muy ansiosa y confundida. Otros quizás parece que hacen contacto visual, pero luego te cuentan que realmente estaban mirando fijamente algo que les fascinaba (como por ejemplo el reflejo de las gafas). Cuando les pides “mírame”, algunos te mirarán de una forma muy profunda, casi como si te traspasaran. Otros, gradualmente, aprenden a hacer contacto visual y a leer el significado de las miradas.

Las madres suelen contar que pueden mirar a su hijo con autismo a lo ojos y anticipar ciertas conductas. Sin embargo, la mayoría suelen decir que no tienen la sensación de compartir ningún tipo de contacto visual socioemocional y de comprensión mutua. Algunas personas con autismo se dan cuenta gradualmente de las grandes expectativas sociales que hay en torno al tema del contacto visual, y se esfuerzan en entrenarlo de forma diaria. Muchos parecen aceptar el contacto visual de forma gradual cuando van aprendiendo a sentirse más cómodos en las situaciones sociales. Otros cuentan que su habilidad de hacer contacto social depende del contexto.

Por ejemplo, cuando el individuo se siente cómodo y competente, probablemente será capaz de tolerar más el contacto visual. Cuando la misma persona se encuentra en una situación confusa o se siente ansiosa, probablemente su capacidad de hacer contacto visual disminuirá. Algunos individuos parece que aprenden a hacer contacto visual desde que son jóvenes, aunque es complicado determinar si llegan a comprender los mensajes sutiles que normalmente acompañan las miradas.

Muchos parece que se acostumbran al contacto visual y a comprenderlo a lo largo de los años. Menos, explican que el contacto visual se acaba convirtiendo en una herramienta más para comprender mensajes.

Pero,

¿POR QUÉ NECESITAMOS Y REQUERIMOS TANTO ESE CONTACTO VISUAL?

A los educadores se les suele decir que necesitan atraer la atención de sus alumnos antes de empezar la clase, y a pedir de nuevo atención cuando parece que comienzan a despistarse. Se asume que se tiene la atención del otro cuando hay contacto visual, y que aquellos que no lo hacen no puede ser que estén prestando atención. Por eso, cuando la persona con autismo parece evitar el contacto visual, lo que se pide de forma verbal y de manera incesante es que miren a los ojos. Si la persona no consigue hacerlo en un espacio de tiempo considerado razonable, probablemente se volverá a insistir de forma repetida. Muchas veces, esta insistencia en hacer contacto visual no es ninguna garantía de captar la atención de la persona, sino que probablemente solo causará estrés y ansiedad.

Esto es aplicable a cualquier situación, se da por echo que cuando te miran a los ojos significa que te escuchan y te hacen caso, si desvían la mirada es que no tienen interés o tratan de ocultar algo.

TERAPIAS QUE INCLUYEN EL CONTACTO VISUAL COMO OBJETIVO

Hay programas y terapias que incluyen el contacto visual como un hito o objetivo a cumplir. Programas individuales educativos pueden incluir tales cosas como “hace contacto visual cuando se le pide un 80% del tiempo”.

Ciertas metas y objetivos parecen basarse en asumir que la persona con autismo tiene suficiente entendimiento de las convenciones sociales como para juzgar cuando, como y con quién debe hacer contacto visual y se espera que sea capaz de hacer contacto visual de forma espontánea en situaciones sociales. Por ejemplo, un objetivo sería “Aumentar el contacto visual cuando está en contacto con otros compañeros. El individuo hace contacto visual X número de veces cada 10 minutos cuando está realizando actividades compartidas”. Las terapias que tienen tales objetivos simplemente no están entendiendo, para nada, las necesidades ni la forma de procesar de las personas con autismo. Es necesario eliminar las asunciones y definir objetivos con sentido. Quizás podemos conseguir el objetivo de que la persona haga contacto visual, pero eso significa que ¿está la persona prestando más atención? ¿comprendiendo mejor? Probablemente no. A este objetivo sin sentido, hay que sumarle, por supuesto, la gran incomodidad que supone para la persona con autismo verse obligada a hacer ese contacto visual. Esta presión y expectativas sobre su comportamiento solo generarán estrés y ansiedad.

Muchas personas con autismo han explicado la dificultad de hacer contacto visual. Un hombre de 45 años con Asperger explica que, si la otra persona insiste en hacer contacto visual, él lo hará, y se lo tomará como una “tarea a completar”, y una vez terminada, incluso podrá decirte cuantos milímetros se ha movido tu pupila mientras hablabais.

Así que, como vemos, parece evidente que tratar de imponer el contacto visual es bastante inútil. Seguiremos hablando sobre este tema en el siguiente post 🙂

Indiana Centro de Recursos de Autismo

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