5 consejos para cuidadores - El blog de CerQana

5 consejos para cuidadores Porque tienes que cuidarte para poder cuidar a otros

El trabajo de los cuidadores profesionales es duro y conlleva mucho estrés. La tarea de ser responsable y cuidar de una persona dependiente puede llegar a ser agotadora, y en ocasiones no es debídamente valorada. Esto se magnifica aun más cuando es un familiar el que cuida a su ser querido, la vida del cuidador cambia por completo y pasa casi a centrarse en torno a esta persona. La motivación del cuidador no profesional es el inmenso cariño por el familiar dependiente, que le da fuerzas para hacer sacrificios.

Pero no debemos olvidar nunca que el cuidador también debe cuidarse, está sometido a una gran tensión que le pasará factura si no se preocupa por si propia salud. Hemos de recordar que el primer requisito para poder cuidar de una persona es tener nosotros mismos una buena salud física y, sobre todo, mental. En 2010, Oskar Tejedor presentó el documental Cuidadores, donde nos presenta las vidas de varios cuidadores a lo largo de un año y nos muestra esta realidad. Aunque los cuidadores no profesionales tienen perfiles muy diferenciados, podemos extraer algunos consejos que siempre son muy recomendables:

1.- Mantén tu vida social

Puede parecer trivial, pero la tarea del cuidador requiere mucho tiempo, y es tremendamente extenuante. Esto puede provocar que poco a poco, debido al cansancio del cuidador, vaya perdiendo su vida social. Ver menos a los amigos y a la familia, porque cuando el cuidador tiene algo de tiempo libre solo quiere descansar, puede ser muy contraproducente a largo plazo. Podría llevar a un aislamiento del cuidador, que provocaría un círculo vicioso del que es muy difícil salir. Es importante hacer un esfuerzo por salir de vez en cuando y mantener el contacto con amigos y familiares. Una vida social sana es necesaria para una mente sana.

2.- Pide ayuda de forma activa

No estás solo. A tu alrededor hay otras personas que también se preocupan por el familiar dependiente, incluso en ocasiones puede ser necesario pedir ayuda profesional. Los cuidadores deben ser capaces de pedir ayuda cuando la necesitan, aunque no se la hayan ofrecido. En ocasiones no pedimos ayuda por miedo a que nos la nieguen, y esperamos a que sea la otra persona la que la ofrezca. Esto es un error. Igual la otra persona no es consciente siquiera de que puede ayudarnos.

3.- No ocultes tus sentimientos

De nuevo recordamos la importancia de la salud mental de los cuidadores. Muchas veces el cuidador tiene fuertes sentimientos de frustración, agotamiento, impotencia, incluso enfado. No te los guardes, es normal.

4.- Valórate

No podemos repetirlo lo suficiente: el trabajo de los cuidadores es muy duro, pero a la vez imprescindible. Valora tu labor.

5.- Vigílate a ti mismo

Debes estar atentos a los síntomas que podrían indicar la sobrecarga del cuidador. Cansancio continuado, pérdida del apetito, alteración del sueño o dificultad para concentrarse son las principales señales que indican a los cuidadores que su salud podría peligrar. Es importante detectarlos a tiempo. Un fin de semana de descanso es necesario de vez en cuando para volver con las pilas cargadas y energía renovada para continuar con tu importante labor.

6.- Descansa

No te sientas mal por descansar de vez en cuando, todo lo contrario, oblígate a hacerlo. Un cuidador descansado es un cuidador eficaz.

La labor de los cuidadores profesionales es muy importante, y pasa desapercibida muchas veces. En el caso de los cuidadores familiares, debemos siempre recordar que estas personas se convierten en héroes que renunciar a una parte de su vida para dedicarse a un ser querido. Tenemos que valorarlos y cuidarlos. Son héroes en las sombras.

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