Conductas defensivas en el autismo - El blog de CerQana

Conductas defensivas en el autismo Cómo entenderlas y gestionarlas

Las conductas defensivas se dan muy habitualmente en las personas con autismo. En muchas ocasiones gestionamos mal estas conductas y además no entendemos porqué se producen, generando esto más estrés y ansiedad.

SOBREEXIGENCIAS

En ocasiones estas conductas defensivas se deben a una sobreexigencia. Seguramente el que da la orden no cree que sea complicado lo que está pidiendo, pero para que lo entendamos, quizás sería como si el receptor recibiera el mensaje en un idioma que no comprende. Por muy sencilla que sea lo que decimos, si no comprende el idioma en que le hablas, no podrá entenderlo. Al no haber entendimiento, la persona que da la orden se desespera, y la que la recibe pero no la comprende, se frustra. Este sentimiento de frustración genera ansiedad y estrés, en muchas ocasiones desencadena en esa conducta defensiva.

El siguiente texto extraído de autismo diario creo que lo ilustra muy bien:

“Como adulto pregúntese a sí mismo, cómo se sentiría usted si no pudiera pronunciar bien, no pudiera expresar lo que piensa o siente y, lo que es peor, no pudiera entender lo que se le dice. Más aún, cómo se sentiría, si además le estuvieran exigiendo todo el día hacer precisamente eso que le cuesta.

Imagine la cultura y el lenguaje más extraño y difícil de aprender. Piense que está abandonado/a en ese país y que no entiende nada de lo que se le habla ni lo que la gente espera que usted haga. ¿Acaso, en tan solo un par de semanas, no estaría con una depresión extrema, llorando a mares y con ganas de que le dejen tranquilo y nadie le moleste?”

SUPUESTA NO EMPATÍA

Por otra parte también está la supuesta no empatía de las personas con autismo. Las personas con autismo no solo tienen empatía, sino que en muchos casos son tan empáticos que sufren el dolor y la tristeza de los demás. Sin embargo, a ojos de los neurotípicos, no vemos esa empatia porque no la manifiestan como nosotros esperamos, y de nuevo sobreexigimos y provocamos la conducta defensiva.

ENTORNO

El entorno también puede provocar estas conductas, por ejemplo, estar en un sitio con demasiados estímulos les puede generar ansiedad y querer huir y desaparecer.

CÓMO GESTIONAR LAS CONDUCTAS DEFENSIVAS

Para empezar, debemos evitar mostrar estrés y ansiedad porque así lo único que conseguiremos será empeorar la situación.

En primer lugar debemos intentar ponernos en su piel y tratar de comprender que es lo que le pasa. No enfadarnos con él porque algo no sale como nosotros queremos. El siguiente paso es identificar los motivos que desencadenan las situaciones de estrés y de conductas defensivas y crear planes de acción concretos para cada una. Seguramente se te ocurren muchas situaciones. Simplemente escoge algunas y desgránalas. Por ejemplo: No quiero ir a un cumpleaños porque hay mucho ruido. El ruido me molesta y estoy triste. Estoy triste y enfadado y me quiero ir, no quiero hablar con nadie. Problema -> Ruido. Utilizamos tapones. Utilizo tapones y el ruido ya no me molesta. Estoy contento.

Si le explicamos paso a paso como una historia cómo seria la nueva situación, podemos conseguir transformar la experiencia traumática en una agradable.

Por otra parte, no fuerces las situaciones. Si el niñ@ no puede soportar ir a esa fiesta de cumpleaños, no le obligues. Quizás todavía no está preparado.

Aquí te dejamos un vídeo que puede serte de ayuda:

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