TIMOTHY, AUTISMO Y DRAGON BALL Z - El blog de CerQana

TIMOTHY, AUTISMO Y DRAGON BALL Z

Artículo original de Altogether Autism publicado el 22 de enero de 2018.

Hoy os hablaremos de Timothy Folkema, un chico con autismo que sufrió bullying pero que gracias a sus hobbies e intereses, y también a la ayuda de su profesora Mary Anne Gill, logró pasar una secundaria feliz y continuar con sus intereses, graduarse y formar parte de Progress To Health, organización que ofrece apoyo a las personas con autismo y todo tipo de condición.

Timothy fue diagnosticado con autismo el año anterior de empezar la secundaria. Para él, la profesora Mary Anne Gill fue la única que durante aquellos años se preocupó por que todos los niños que sufrían bullying tuvieran un espacio seguro en el que almorzar y pasarlo bien con los demás compañeros.

Timothy nació el año 1990, siendo el pequeño de dos hermanos.

«Algunos de los peores años de mi vida fueron en el colegio. Algunos de los profesores abusaban de mi verbalmente y los alumnos se metían conmigo, física y verbalmente, básicamente porque era visto como el diferente»

Timothy tiene algunos problemas de salud, incluyendo discapacidad visual, por lo que su autismo no se diagnosticó hasta que cumplió los 12 años, cuando un grupo de psicólogos en prácticas ofrecían diagnósticos gratis.

«Los niños solían hacerme bullying y yo no sabía cómo responder, puesto que no me criaron para responder de forma violenta, así que nunca fui violento. Lo que hacía era hacer cosas raras, como intentar hablarles en alemán, simplemente tratando de hacer algo diferente, buscando una salida a esa situación tan desesperante en la que la gente se metía constantemente conmigo»

El bullying continuó durante toda la primaria.

«Viví muchas, muchas situaciones en las que intenté suicidarme. Tengo amigos que sí llegaron a acabar con sus vidas. Yo no sabía acerca autolesionarse y ese tipo de cosas. Puede sonar terrible pero no sabía que era tan fácil acabar con la vida de uno. Realmente podría haberme muerto.»

«Sentí que no tenía ningún tipo de apoyo. Mis padres siempre decían: «Dejaremos que Dios lo arregle», por lo que nunca invirtieron ningún dinero en orientación psicológica de ningún tipo».

Timothy, muy creyente, también apoya esta opinión, y realmente cree que Dios sí fue responsable de que todo mejorara.

En el último año de primaria, Timothy conoció otro chico que era autista y al que le encantaba Pokémon.

«Estaba fascinado con él, una persona realmente interesante. Él corría alrededor de la escuela jugando a Pokémon e imaginando todo un mundo de Pokémon en su mente, en el que todos los personajes de Pokémon existían.»

Timothy le preguntó si podía formar parte de su mundo.

«Él empezó a describir todo lo que veía. Y aunque los chicos se metían con él y le hacían bullying, ahí estaba él con todo su mundo Pokémon en la cabeza»

Ahí empezó una amistad que continuó también en secundaria, en donde conocieron a otro chico con autismo.

«Formamos un grupo y nos aficionamos a los juegos de cartas»

La principal era la de Dragon Ball Z, que sigue las aventuras de Goku, quien defiende la Tierra de los villanos.

No tenían otro sitio donde jugar que en la librería, que era un lugar tranquilo, pero en el que no podían hablar demasiado ya que había que guardar silencio. Si jugaban en los pasillos, los «bullies» aparecían.

«Nos molestaban, abusaban de nosotros verbalmente y físicamente y no nos dejaban en paz»

Los puntos débiles de sus amigos eran fáciles de encontrar, y eso acababa desencadenando siempre en meltdowns violentos, que para Timothy eran difícil de comprender.

Entonces la profesora Mary Anne Gill abrió su clase.

«Era un lugar seguro. Incluso aquellos chicos que nos hacían bullying, acabaron viniendo e involucrándose. Ellos no nos hacían nada, porque ella estaba ahí delante, comiéndose su almuerzo, hablando con los estudiantes. Era un tipo de atmósfera relajada y no invasiva.»

Acabó siendo un buen sitio para el aprendizaje.

«Cuando tienes ganas de hacer algo, la neurociencia es bastante básica. Si tienes ganas de hacer algo, entonces tu mente estará abierta y receptiva. Estarás más abierto y serás mejor a la hora de aprender cosas nuevas.»

«Por eso, después del almuerzo, estábamos emocionados y con ganas de aprender. En las dos siguientes clases, estábamos totalmente receptivos, un modo positivo de aprendizaje.»

En su comunidad Progress To Health (Progreso a la Salud) Timothy habla en muchas escuelas sobre cómo apoyar a la gente con discapacidad y/o cualquier tipo de condición. La asociación tiene especial experiencia en dar apoyo a familiares que viven con personas con algún tipo de condición.

Lo que la profesora hizo en su escuela no formaba parte de ningún tipo de programa.

«Ella no estaba siguiendo ningún programa, ella era realmente una buena persona. Vió una necesidad y decidió ponerle solución.»

Justo cuando Timothy estaba mejor en su escuela, y tenía un círculo de amigos, sus padres se mudaron a Hamilton.

«Lo perdí todo. Estaba empezando a entrar en un espacio en el que me sentía tranquilo y confortable con la gente. Por un lado, fue muy triste, pero por otro, pude empezar de 0 en un sitio en el que nadie me conocía ni sabía cómo era.»

«En Hamilton me vieron como una persona cualquiera. Y me trataron como a uno más.»

Timothy era bueno en dos asignaturas; Música e Inglés. Además, tocaba muy bien el piano.

Cuando terminó secundaria, realizó un grado de Arte y diseño y se especializó en música comercial.

«Puse un montón de energía. Con mi autismo, mi forma de aprender no es como la de un neurotípico. Para mí era mucho más complicado porque las cosas están diseñadas para los neurotípicos.»

El autismo es parte de su identidad, aunque la mayoría de veces, a causa de la ignorancia, la mayoría de gente que conoce no le entienden.

«Tanto si elijo decir que soy una persona con autismo o una persona autista, eso es lo de menos. Al final lo que importa es que Tim Folkema es Tim Folkema.»

La educación necesita un cambio drástico en cuanto al autismo se refiere.

«Chicos con 16, 17 o 18 dejan la escuela porque es un lugar traumático para ellos. No quieren volver a estudiar, mucho menos volver a la escuela. Muchos de ellos viven con sus padres, jugando al ordenador en su habitación.»

«No se trata de que las escuelas implementen programas o diseñen algo. Lo importante es, que si van a diseñar algo, que lo co-diseñen con gente con autismo. Debe ser suficientemente flexible como para que pueda caber toda la gente del espectro.»

«Si juntas un grupo de personas con autismo a diseñar algo, te aseguro que saldrá algo completamente diferente de lo que cualquier profesor neurotípico haría, que cree que sabe sobre las necesidades de las personas con autismo por lo que ha leído en libros o en sus estudios»

«Necesitamos más gente autista en las escuelas, educando o siendo profesores, o haciendo lo que sea que quieran hacer. Pero necesitamos que nuestra comunidad se involucre para que haya un mayor impacto. De otra forma, seguiremos teniendo los mismos terribles resultados, como el suicidio»

Tim Folkema

 

«Hay escuelas intentando hacer lo mejor en su opinión, pero la realidad es que nunca se preocupan en preguntarnos. Al final, acaba siendo contraproducente, y no deja que desarrollemos nuestro potencial.»

Cuando se graduó como productor musical, Timothy formó una banda, Funk Therapy, que llegó a la final de «Battle of the Bands» en Auckland, Nueva Zelanda, y fue además nombrado el mejor instrumentalista.

La banda actúa de forma regular en Nivara Lounge, en Hamilton. Hacen hip-hop, funk, jazz, rhythm y blues, latina, metal…lo que se te ocurra, lo pueden hacer.

«La música es terapéutica, es la mayor vía de escape para mí. Cuando siento que hay demasiada energía en mí, acudo a la música. Si lo estoy pasando mal porque tengo que procesar muchas emociones, toco el piano. Toco lo que sea, escribo canciones. Es como una válvula de escape a través de mis dedos.»

Él escribía poesía cuando era más joven. Escribió una llamada «You won’t be Forgiv’n» (No serás perdonado) cuando tenía 13 años sobre los chicos que le pegaban. Su madre se lo mandó a Dr Tony Attwood, un psicólogo clínico conocido por su experiencia en Asperger.

«Él contestó que era un poema muy bonito. Aquel poema realmente decía algo sobre mi yo de los 13 años.»

Timothy, ahora con 27 años, puede demostrar que su concepto de comunidad funciona para él y para otros en el espectro. Él explica como una madre rompió a llorar cuando se describió a si mismo, viendo reflejado en él a su hijo con autismo.

«Has dicho más sobre mi hijo en 10 minutos que lo que le he conocido en toda mi vida».

«Progress To Health es una organización-comunidad basada en ofrecer apoyo a las personas con todo tipo de condición y diversidad funcional. Tiene centros en  Hamilton, Ngaruawahia, Tokoroa and New Plymouth (Nueva Zelanda)»

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