Becca Lory: cuando me diagnosticaron autismo - El blog de CerQana

Becca Lory: cuando me diagnosticaron autismo
Éxito: creando una vida de la que no necesites tomarte vacaciones

CONOCIENDO MI DIAGNÓSTICO DE AUTISMO

Hace siete años, a la edad de 36, me diagnosticaron con autismo. Era un soleado y primaveral día de Mayo cuando mi vida cambió para siempre. Me acuerdo del tiempo especialmente, básicamente porque siempre he sido especialmente buena en recordar el tiempo desde que soy pequeña. Al sentarme en el asiento del copiloto en el Jeep de mi madre, mientras digería la noticia, me di cuenta de la baja humedad para la época en la que estábamos en Long Island. Miré a mi madre. Ella estaba, también, intentado procesar lo que el médico nos acababa de comunicar. Con los ojos llenos de lagrimas, se giró y me preguntó, ¿Estás bien?

AÑOS ANTES DEL DIAGNÓSTICO

Pensé sobre ello. Por más de 36 años, definitivamente no había estado bien. De echo, he pasado gran parte de todos esos años enfadada, triste, confundida, perdida, resentida y deseando que todo ello desapareciera. Ideas relacionadas con el suicidio se convirtieron en norma para mi alrededor de los 8 años. Planearlo, desearlo y reunir el valor para ello empezó a los 20. Durante tres décadas, sufrí fracaso tras fracaso, seguidos de profundos episodios de depresión, solo interrumpidos por ataques de pánico cuando mis niveles ansiedad aumentaban. ¿Estaba bien?

EL POTENCIAL DE SER DIFERENTE

Por aquel entonces no lo sabía, pero aquel momento fue el principio de una nueva vida para mí. En aquel instante, por primera vez en treinta años, fui capaz de ver no solo el potencial de ser diferente, sino también que esto podría ser el motor de mi vida de ahora en adelante.

AUTO-CONOCIMIENTO GRACIAS AL DIAGNÓSTICO

Fue un año después de ese día soleado de mayo que empecé a trabajar en construir esa vida. Empecé con una idea, un objetivo. Con el auto-conocimiento gracias al diagnóstico, empecé a trabajar en esta gigante misión: crear una vida en la que no necesitaba vacaciones y, más tarde, enseñar a otros a cómo hacerlo. Un proceso que llamo «Define tu propia vida». De lo que me he dado cuenta en este año, es que muchas de las cosas por las que sentía presión por conseguir, no eran, para nada, objetivos ni metas propias mias. Estaba utilizando toda mi valiosa energía y tiempo en perseguir una vida que en realidad no quería, y como consecuencia, maldiciéndome y culpándome a mí misma por mis fracasos. Necesitaba parar, y necesitaba redefinir mi vida.

EL SIGNIFICADO DEL ÉXITO

Empecé a pensar en las «grandes» palabras en mi vida, aquellas que contienen las expectativas de los demás. Palabras como felicidad, familia, amor y, por supuesto, la temida palabra, «éxito». ¿Qué significaba para mi ser exitosa? ¿Qué significa conseguir el éxito? ¿Es el éxito el objetivo final de la vida? Y cuando analicé y comprendí lo que éxito significaba para mí, me di cuenta de que éxito para mi no significaba, en ningún caso,  la versión de éxito que estaba persiguiendo, y por lo tanto, siempre fracasaba en conseguirlo. Había estado persiguiendo una interminable lista de cosas que probarían al mundo mi éxito. Persiguiendo carreras, trabajos, relaciones, y cualquier otra cosa que demostrase al mundo que era exitosa, pero no importaba cuántos «ticks» marcara en mi lista, yo seguía sintiéndome terriblemente miserable. Era el momento de redefinir el significado de «éxito», y poner todo el empeño y tiempo necesario en perseguir mi propia y nueva versión de «éxito». Era el momento de encontrar y escuchar esa voz interior que por tanto tiempo había estado silenciada y preguntarme qué significaba el éxito realmente para mi. No me costó mucho tiempo darme cuenta que lo que realmente significaba éxito para mi era algo muy diferente a lo que me habían estado haciendo creer, un éxito que premia a lo standard y castiga a lo diferente.

UNA VIDA EN LA QUE NO NECESITES TOMARTE VACACIONES

Éxito para mi no significaba el trabajo «correcto», casa o esposo, sino que éxito significaría sentir que encajo siendo como soy, en vez de tener que modelar mi forma de ser para poder encajar. Éxito para mi significaría vivir una vida alineada con mis valores, y levantarme cada mañana  feliz. Éxito para mi no puede ser cuantificado o comparado. Es un camino subjetivo para conseguir un reto personal.  Éxito no es una sola cosa para mucha gente, sino muchas cosas distintas para cada persona. Y con este entendimiento de mi misma, la vida de repente pasó de ser una competición con los demás, a convertirse en un reto único e individual. Era obvio. ¿Cómo no podía haberme dado cuenta antes? ¡Qué tonta fui! Por supuesto, mi tipo de éxito nunca sería igual que el de otras personas, y ya era hora de parar de querer que así fuera. Y con ello, era hora de perseguir la vida que yo quería para mi misma: una vida de la que sentirme feliz al despertarme, una vida que cumpliera con MIS expectativas de mi propia versión de éxito, una vida de la que no necesitara vacaciones.

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