SER MADRE SIENDO AUTISTA - El blog de CerQana

SER MADRE SIENDO AUTISTA
Creciendo sin diagnostico

Artículo original en inglés, puedes encontrarlo en National Autistic Society. La historia de Karen apareció publicada en la revista «Your Autism».

Hoy os traemos la traducción del testimonio de Karen,  fue mamá adolescente y creció sin saber de su condición autista y siempre sintió que no encajaba.

KAREN

Cuando era pequeña, tenía muchas obsesiones. Una de ellas eran los autobuses. Me podía pasar días subida en los autobuses en vez de ir al colegio.

An image of Karen Henry

Muchas veces me hacían bullying, pero en ocasiones ni siquiera era consciente de ello. No me gustaba que me pusieran motes, pero me gustaba que me prestaran atención y a veces confundía sus malas intenciones con amistad.

Me metía en problemas de forma frecuente y me gritaban a menudo por no mirar directamente a la profesora. Hoy en día sigue siendo difícil para mi hacer contacto visual. (Puedes ver aquí un artículo sobre el contacto visual en el autismo)

ESCAPANDO DE CASA

Desde que tenía unos 11 años, recuerdo siempre una sensación de estar al margen de todo, como que yo era diferente pero no sabía porqué o qué era lo que pasaba. Siempre se metían conmigo porque mi padre no vivía conmigo, así que empecé a pensar que era por eso que era considerada diferente. Me escapé de casa para ir a buscar a mi padre, y así ser como los demás niños. Cuando llegué a casa de mi padre, lo único que hizo fue llamar a la policía para que me llevaran de vuelta a casa.

Cuanto más me escapaba, más fácil era para mi hacerlo. Cuando tenía problemas en el colegio, simplemente escapaba.

Siempre me sentí feliz estando sola en la calle, pero nunca me di cuenta de lo peligroso que era comportarme así. Me sentía perdida y asustada y lo único que sabía hacer era escapar.

TOCANDO FONDO

Cuando tenía 14 años, acabé en un orfanato. Al principio me gustaba la rutina pero al final acabé odiando el lugar. No me gustaba yo misma, solo quería ser normal. Traté de suicidarme tomándome pastillas pero al rato me asusté muchísimo y se lo conté a alguien. Me llevaron al hospital y me hicieron un lavado de estómago, y estuve allí durante una semana. Durante aquella época, acudir a la escuela era la peor pesadilla para mí.

ADOLESCENTE Y EMBARAZADA

Conocí a Adrián y me quedé embarazada de Adam. Tuve que dejar la escuela y empezar a acudir un par de veces a la semana a una especie de cursos para embarazadas adolescentes, en el que solamente nos enseñaban cuidados básicos para el bebé y ¡a coser!

No fui capaz de seguir en el orfanato y me mandaron a otro llevado por el «Ejercito de la Salvación» (organización no gubernamental de beneficencia social privada), en el que me enseñaron a cocinar y otras habilidades que hasta día de hoy me han sido útiles.

Cinco meses después de que Adam naciera, con 16 años, volví al colegio. No encajé para nada. Solo hice un examen en el que duré 15 minutos y me fui.

RELACIONES Y RUTINAS

An image of a couple smiling

Adrián y yo llevamos 24 años y tenemos 5 hijos geniales. Cuando empecé la relación, hubo un montón de cosas a las que me tuve que acostumbrar. Solía tener mi propia agenda y rutinas que había organizado y que tenía que seguir a rajatabla – mi falta de flexibilidad era realmente frustrante para Adrián.

Me imagino que estar con alguien con autismo implica tener mucha paciencia, algo que comprendí tiempo después

SER MADRE Y RECIBIR EL DIAGNÓSTICO

An image of a family outdoors

Me encanta ser madre. No me gustan los grupos de madres y bebés, ir a los parques de niños o eventos sociales del colegio. Pero mis niños me necesitan y quieren que vaya, así que pongo una sonrisa y voy. En el año 2007 mi hijo Alexander fue diagnosticado con Asperger.

Cuando empecé a buscar e investigar sobre el tema para ayudarle,  empecé a reconocer muchos de esos comportamientos en mi misma, así que decidí ir a que me diagnosticaran. Después de un mes de espera, finalmente fui diagnosticada con autismo de alto funcionamiento.

Finalmente, tenía una explicación – no es que fuera traviesa o rara, tenía autismo.

Me uní a un grupo de personas adultas autistas. A veces, llegué a sentir que encajaba.

TOMANDO EL CONTROL

Siempre he tenido un fuerte instinto maternal y me interesé por la matronería. Decidí que eso era lo que quería para mi futuro. Dejé de fumar y conseguí encontrar empleo como auxiliar de enfermería en un hospital local.

Realicé cursos para ser matrona y finalmente fui elegida para una de las 17 plazas de Obstetricía de la Universidad de Suffolk.

Siento que mi propia historia me da un gran entendimiento para ayudar a otras familias con necesidades especiales, y es en lo que me gustaría también especializarme algún día. Sigo teniendo ansiedad, y me pierdo cuando salgo, pero gracias a las tecnologías y algunas técnicas de relajación, lo llevo mejor.

ACEPTACIÓN

Veo mi autismo como una cosa positiva en general. No define solamente quien soy, pero es parte de mi , lo acepto, y estoy orgullosa de ello.

Vivo para el hoy, para mi marido, mis hijos, mi familia y me encantaría agradecerles a todos por estar ahí.

KAREN

 

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