AFRONTANDO LA ANSIEDAD - El blog de CerQana

AFRONTANDO LA ANSIEDAD Evitar los medios, manías y fobias

EL MIEDO

El miedo es algo que todos las personas hemos experimentado alguna vez a lo largo de nuestras vidas. En el caso de los niñ@s, suele ser más común. Sin embargo, en el caso de los niñ@s con TEA, pueden desencadenar más fácilmente en problemas serios de ansiedad y manías que podrían perdurar en el tiempo. ¿Por qué ocurre esto? Probablemente porqué o bien no identifican la causa del miedo o bien no saben cómo transmitirnoslo.

Cuando los miedos surgen en los niños, incrementa su preocupación, y es entonces, cuando utilizan las manías para calmarse o sentirse mejor. Un estudio sobre ansiedad y TEA encontraba que un 39,6% de los individuos con autismo tenían al menos un trastorno de ansiedad. Los tres tipos más comunes de estos trastornos son la Fobia específica (29,8%), Trastorno obsesivo-compulsivo (17,4%) y el Trastorno de ansiedad social (16,6%).

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Hay diferentes formas de evitar o reducir la ansiedad producida por el miedo. Sin entrar en el tema de los fármacos, la respuesta debe ser ayudarle a afrontar sus miedos. ¿De qué forma?

  • No castigar o reñir al niñ@ por la manía que surge debido al miedo.
  • Tratar de identificar qué es lo que les produce miedo
  • Para identificarlo, observa que cosas estabais haciendo antes de que se produjera el ataque de ansiedad
  • Una vez identificado (identificarlo puede ser evidente o costar tiempo), debemos ayudarle a hacer frente al miedo. ¿Cómo?
  • Una forma que funciona bastante bien es la terapia congnitivo-conductual. Este tipo de terapia enseña a afrontar los miedos de manera progresiva.

Ejemplo: Si el niño tiene pánico ante la supuesta separación con su madre, el terapeuta puede pedirle que esté en una habitación separado de su madre durante un minuto. Cuando su madre vuelve, el niño reafirma que no ha pasado nada, que estaba bien. El terapeuta entonces va aumentando el tiempo de separación de la madre lo que va reforzando al niño a tranquilizarse, a ir apagando su ansiedad y a sentirse protegido y seguro.

Hay que tener en cuenta que cada caso es un mundo, que puede ser más o menos grave. Es muy importante que la respuesta de los padres sea adecuada, de lo contrario puede desencadenar en el niño un problema mayor como las fobias, y necesitarán de un especialista para tratarlo.

Fuente: Autismo Diario

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